EE.UU.: Presencia de metales en flores podría ser la causa de muerte de abejas nativas

Un estudio de la Universidad de Pittburg explica el riesgo al que se exponen los abejorros al frecuentar flores que crecen en suelos contaminados por los escapes de los vehículos, maquinaria industrial y equipos agrícolas.
El estudio publicado en la revista Environmental Pollution, explica el riesgo de ingerir cantidades tóxicas de metales como aluminio y niquel al que se exponen los abejorros. Según este estudio, los abejorros tienen la capacidad de detectar la presencia de algunos metales en las flores, pero solo pueden hacerlo una vez que se han expuesto a la fuente contaminada. La investigadora a cargo Tia-Lynn Asham señala que los metales además de causar la muerte, pueden interferir con la percepción del gusto, agilidad y memoria de trabajo de los insectos.
"Descubrimos que las abejas siguen visitando flores contaminadas con metales, indicando que no son capaces de detectar desde lejos, sin embargo, una vez que los abejorros llegan a las flores y entran en contacto con el néctar son capaces de discriminar ciertos metales", dice Asham.
En el estudio, las abejas fueron capaces de probar, diferenciar, y dejar las flores que contienen níquel. Sin embargo, distinto fue para el caso de las flores tratadas con aluminio, donde las abejas se alimentaron por periodos de tiempo iguales en las flores contaminadas y no contaminadas.
"No está claro por qué las abejas no perciben el aluminio", dijo George Meindl, coautor del estudio. "Sin embargo, estudios anteriores muestran que las concentraciones de aluminio que se encuentran a lo largo de las floraciones tienden a ser mayor que las concentraciones de níquel. Sugiriendo que las abejas pueden ser más tolerantes o inmune a su presencia."
Estos resultados también tienen alcances en las prácticas ambientales de descontaminación de suelos mediante el uso de especies vegetales, una prometedora técnica en la que un cultivo específico acumula los contaminantes presentes en el suelo. Asham dice que este planteamiento debe ser considerado con cautela, porque las abejas observadas en el estudio pecorean en las flores contaminadas con metales. Ella afirma que más investigaciones son necesarias para la identificación de plantas que son ecológicamente seguras y que no representan una amenaza para los polinizadores.